Serie 1: Conceptos.
Reintroducciones a la Historia.
Introducción
Sería como ver conversando a dos personas profundamente religiosas, dedicadas en tiempo y propósito a sus “congregaciones", discutir en torno a cual de ellos aplica la doctrina de un modo correcto, aún más, discutiendo sobre cual de las congregaciones tiene la verdad. Cuando se expone una temática como la definición del concepto “Historia”, esas dos personas debatiendo sobre cual está más cerca del modo correcto de alabar, discutiendo sobre quien se acerca más a la verdad, pasan a ser más que una alegoría, una verdadera metáfora respecto de la discusión en trono a “¿Qué es la Historia?
Es que la verdad, ese ideal al cual uno se acerca desde distintos focos, según plantea Michael Focault, es un imposible en el marco del quehacer histórico. Es por ello que antes de definir la Historia se deben aclarar algunos puntos del “taller del historiador”.
La Verosimilitud.
Se entiende por verosimilitud, en el campo de la historia, a la amplitud que posee la descripción y explicación de un determinado proceso del pasado, la cual tiende a ser proporcional a la precisión de los marcos de estudio (marco temporal y rango espacial), el uso del método científico, a la pertinencia de las fuentes e inversamente proporcional a la resistencia presentada por los filtros presentados por el contexto del o los investigadores. En otras palabras la verosimilitud es el intento más completo por describir o explicar un proceso claramente definido temporal y espacialmente utilizando fuentes que permitan un alcance que reúna distintas opiniones respecto de lo que se describe, esto prescindiendo de juicios de valor, es decir, siendo “positivo” desde el punto de vista metodológico.
La Historia no busca la verdad, sin embargo busca fervientemente acercarse a la mayor sumatoria posible de las verdades observadas y “registradas” en una época determinada.
La definición del proceso a estudiar es primordial, así como también la precisión de la misma. Un ejemplo sería el estudio de la producción de vinos en Chile, claramente será mucho más específico decir “La producción de vinos en la zona central de Chile durante la segunda mitad del siglo veinte”, en donde si bien el enfoque es mucho más específico que investigar la historia del vino en Chile. Ahora bien, existen las generalizaciones, pero estas son de un carácter descriptivo, en las cuales se consideran las investigaciones específicas como la anteriormente mencionada. La historia entonces parte de esas investigaciones correctamente delimitadas en espacio y tiempo.
Ahora bien, mientras mayor sea el alcance de las fuentes revisadas, más completo será ese acercamiento al hecho del pasado. Es imposible llegar al hecho, a describirlo completamente. Además muchas cosas que son trascendentales para un periodo, tal vez no lo fueron para su época. Por ejemplo para muchos, la expedición de Colon no tenía más que una relevancia en el plano de la estrategia política de la corona española en una disputa por las rutas accesibles hacia el oriente lejano. Claro con el tiempo ese acontecimiento marco el advenimiento de una nueva era. Vale decir los hechos requieren ser vistos desde distintas aristas, no solo respecto de sus épocas, sino que también considerando las implicancias que tuvieron en el desarrollo de los eventos posteriores. Bien, si la temática a investigar es el descubrimiento de América, claramente habrá que revisar aquello que sucedió en la época, vale decir la historia contada desde sus protagonistas. Esto es las fuentes primarias. Al revisar sus efectos, derivado del conocimiento que se construyo con investigaciones y descripciones posteriores, hablamos de fuentes secundarias.
Las fuentes.
La huella del pasado, el registro de los acontecimientos de la humanidad, los ecos de la cultura, la herencia de lo sucedido, las costumbres, todo aquello que ha sido heredado de un acontecimiento histórico y que permanece. Las fuentes son todos los registros materiales del pasado, aunque hoy en día se utilizan también elementos de la geografía de la percepción para determinar caracteres etnográficos, que se utilizan en la historia prehispánica por ejemplo.
Las fuentes pueden ser de dos grandes categorías: primarias y secundarias. Se entiende por fuente primaria a los registros “testigos”, aquellos elaborados o registrados en el periodo a estudiar, como por ejemplo una carta de Hernán Cortés sería una fuente primaria para la Historia de la conquista de México. Así por su parte, una biografía contemporánea de Cortés correspondería a una fuente secundaria.
Las fuentes también se clasifican a partir de sus características intrínsecas, vale decir, según su naturaleza. En este sentido podemos mencionar las fuentes de tipo arqueológicas (templos, sitios de enterramiento, cimientos de ciudades, por ejemplo), fuentes escritas (cartas, decretos, leyes, literatura de la época, todo registro impreso o manuscrito en un periodo determinado), fuentes plásticas (esculturas, pinturas, murales), fuentes paleontológicas (fósiles, cráneos, autopsia a momias), fuentes arquitectónicas (arcos de triunfo, coliseos, templos, pirámides, iglesias, edificios), fuentes etnográficas (leyendas, costumbres de culturas con bajo grado de intervención exógeno, mitos, cantos tradicionales).
Respecto de las fuentes a utilizar se debe considerar que “la materia dicta la fuente” a utilizar. Es claro que la diversificación de las fuentes permitirá entender mejor los hechos que tengan una importancia “histórica” en un episodio o proceso determinado.
La oposición cultural. Los filtros.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, logró su mayor auge, al menos en América latina, una forma de elaborar historia centrada en fomentar las conciencias nacionales, esto derivado del reciente proceso de Independencia en América (1776-1830) y de la necesidad de concretar en el consciente colectivo la operación sicológica del patriotismo. Ante ello se utilizó la música (proceso que se consolido en Europa central, pero que está presente en los relatos de las culturas por medio de los cantos a sus “héroes”), la literatura, pero el medio más efectivo fue el relato (oral y escrito) derivado de una forma específica de exponer la historia. Esta historia de héroes, que confundía la cronología con la historia, una historia que buscaba identificar al individuo con el estado, con el sentido de nación y que también se vio fomentada por el apogeo del positivismo científico que nace en los estudios de Darwin e intenta apoderarse de todas las áreas, donde todos buscan la exactitud, la verdad, no la “verosimilitud”. Esta historia es la denominada Historia edificante.
Bien esa historia es culpable de que muchas personas hayan pensado por largas épocas que la historia expone la verdad, algo que sucedió y que es exactamente como se relata, por ello, muchos se educaron pensando que la historia de un periodo era la historia de un príncipe, de una guerra, de reunirse los días lunes a cantar el himno nacional y leer efemérides. Muchos pensaban que habían “buenos” y “malos” en la historia, y lo peor, estos adjetivos derivaban de la parcialidad del patriotismo.
La historia no es la verdad, es un acercamiento a esa verdad, es verosimilitud. Por ello, los juicios de valor son inversamente proporcionales al método científico, y por ende a la calidad de la historia. Pero es claro que existen.
En la historia antigua predominó la historia impregnada de juicios de valor. La historia de Tito Livio, célebre historiador romano, está cargada de juicios de valor, además de la utilización de arquetipos. Así en esa historia del romano los Claudii tenían ciertos atributos, así como a familia de los Valerii siempre intervenía en la historia con adjetivos similares. En la leyenda, que para muchos pueblos fue la historia, también predominan los juicios de valor. Sin ir más lejos, hasta en la actualidad algunas aulas chilenas son todavía el eco de una historia que no admite la intención invasora, como centro de operaciones comprometido con el imperio británico, de Chile en la guerra del pacífico. Vale decir siempre existe un espejo para recrear esas fuentes que definen ese cuadro de la historia, ese espejo por lo demás no es llano, tiene el relieve del filtro. Son muy pocos los profesionales de la historia que pueden olvidar que son cristianos al exponer la historia de las mentalidades azteca, por ejemplo. La cultura en la cual una persona es educada siempre influirá en su “cosmovisión”.
Como se verá en futuras sesiones, este aspecto determina que en la actualidad existan algunas rupturas entre la historia, la memoria de los pueblos, y la educación de la población. Cada vez que una persona abre un librito, ya sea la historia de los monitos en la cima de un determinado cerro, o una novela de Julio Cortazar, el filtro determinará su “comprensión” de los eventos en un “sentido genérico”. El sentido genérico es esa voluntad por tratar de entender la moral del pueblo a investigar, independiente de lo que pese como moral en el universo del lector. Ese principio no tan solo es útil en la historia, es necesario en las culturas hasta a la hora de entender un determinado suceso actual, la música, en definitiva fomenta una virtud a la cual la ciencia llama tolerancia, la filosofía llama relativismo y la religión comprende como libre albedrío. En términos concluyentes, toda historia, toda monografía que se precie de tal, inevitablemente está afectada por el contexto de los historiadores que lo diseñaron.
¿Qué es la Historia?
Finalmente llegamos al punto que nos convoca, definir esta palabra Historia que deriva de la voz griega «iorooiu» y que significa relato o narración. La definición del concepto historia ha sido para muchos tema de debate, si bien existe un consenso en las temáticas previamente tratadas en el presente artículo, es claro que definir la historia pasa por una reducción, y eso, en la semiótica más diversa, siempre será un prescindir de elementos que en concreto podrían ser fundamentales. Haremos una breve exposición de algunas definiciones de Historia célebres por su tendencia a la universalidad. Esto siempre considerando los factores previamente mencionados.
"La historia en sus dos sentidos - la investigación llevada a cabo por el historiador y los hechos del pasado que el estudia -, es un proceso social, en el que participan los individuos en calidad de seres sociales; y la supuesta antítesis entre la sociedad y el individuo no es sino un despropósito interpuesto en nuestro camino para confundirnos el pensamiento.”Edwar H. Carr
"...bueno será que se comience a enseñar la historia como un sistema de investigación: como un conjunto de métodos cuya finalidad principal es la de ayudar a los hombres a que, a través del desciframiento de su pasado, comprendan las razones que explican su situación presente y las perspectivas de que deben partir en la elaboración de su futuro. Una historia-herramienta, que enriquece la capacidad de comprensión y de crítica, supone una participación activa de todos cuantos se interesan por ella..." Josep Fontana
"La investigación histórica es el estudio de los mecanismos que vinculan la dinámica de las estructuras - es decir, las modificaciones espontáneas de los hechos sociales de masas - a la sucesión de los acontecimientos - en los que intervienen los individuos y el azar, pero con una eficacia que depende siempre, a más o menos largo plazo, de la educación entre estos impactos discontinuos y las tendencia de los hechos de masas -.” Pierre Vilar
“La historia es la forma que tienen las culturas de rendirse cuentas de su pasado” J. Huitzinga
La historia es el estudio científicamente elaborado de las diversas actividades y de las diversas creaciones de los hombres de otros tiempos, captadas en su fecha, en el marco de sociedades extremadamente variadas y, sin embargo, comparables unas a otras (el postulado es el de la sociología); actividades y creaciones con las que cubrieron la superficie de la tierra y la sucesión de las edades. Lucien Febvre
Las definiciones previas aluden a la labor de la historia y también reconocen sus limitantes. Sin embargo una de las más generales sigue siendo la de Huitzinga, pues en su definición existe un respeto a otras formas de explicarse el pasado que tuvieron culturas del pasado, o incluso algunas tribus actuales que no han abrazado los métodos científicos del occidentalismo, esto es el relato de la leyenda y el mito. Además el hecho de que la arqueología haya determinado la aparición de la ciudad romana hacia el siglo VIII a.c., fecha que concuerda increíblemente con el relato de la fundación de roma y la datación de los historiadores romanos basada en la “leyenda” nos deja la interrogante de hasta que punto la leyenda no tiene aspectos históricos.
En definitiva, esta breve exposición, que no es otra cosa que el puntapié inicial en este largo tango de la historia en enseñanza media, corresponde a la primera unidad de segundo año de enseñanza media chilena. Desde un punto de vista curricular, considerando también las nuevas nomenclaturas de etapas de desarrollo psicológico, y también la eficacia de la “reiteración”, este es un tema que se debería discutir al menos tres veces al año desde primer año de enseñanza media. Considero que es arrogante por parte del educador enseñar y preguntar sobre que es la historia, solamente al comienzo del tratamiento de unidades históricas, es arrogante por cuanto no considerara opiniones del curso elaboradas en base al nivel medio. Es una temática que necesita ser revisada, como muchas cosas en la enseñanza de la historia en Chile, y si alguien cree que se está enseñando bien, consulte a la opinión pública, no será difícil encontrar a alguien en las sucesivas marchas de rechazo al sistema educacional actual. También este tema de: ¿Se enseña correctamente la historia en Chile? será tratado en futuras sesiones.
Agustín II López Aguilera.
Bibliografía
“El concepto de la historia y otros ensayos”. Huizinga, Johan. 1946.
“¿Qué es la Historia?” Carr, Edward. 1961.
“Los métodos de la historia”. Cardozo- Brignoli. 1976.
“Iniciación al vocabulario del análisis histórico”. Vilar, Pierre. 1980.
“Combates por la Historia”. Febvre, Lucien. 1952.
“La Historia, los hombres y el tiempo”. Bloch, Marc. 1941.
“Del conocimiento histórico”. Marrou, Henri I.
“El conocimiento histórico, factores que determinan su enseñanza”. López, Agustín. 2010.
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